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Cine de permanencia voluntaria

Aún recuerdo cuando mis amigos y conocidos me decían que irían al cine y preparaban todo un equipo de comida como si fuesen a ir a un día de campo, y es que antes los cines ofrecían cine de permanencia voluntaria, quiere decir que si después de ver la película por la cual asistes al cine, te quieres quedar a entrar a otras salas a ver otra película, lo podías hacer, y esto va más allá de la falta de cine.

¿Cómo era el cine de permanencia voluntaria?

El cine de permanencia voluntaria era eso, quedarte en el cine casi todo un día recorriendo las pocas salas que tenían para ver películas diferentes, por lo que si una familia quería tener un día de convivencia y entretenimiento total, se la pasaban en el cine con todo un régimen de niños que tenían de todo para pasarla excelente, comenzando porque la mamá preparaba todos los aperitivos habidos y por haber para no sufrir de hambre todo el día.

Pasar un día completo en el cine de permanencia voluntaria era muy divertido, porque te podías pasar a ver otra película inmediatamente, pero eso sí, llegar inmediatamente para tener una butaca lo suficientemente ideal para ver la película a una distancia ideal.

Esto era lo que hacían las familias de antes para entretenerse con el cine, y no tenían mayor problema porque antes no existía tanta concurrencia en el cine, por lo que bien te podía alcanzar el tiempo para saber qué películas iban a reproducir en qué sala e ir de puerta en puerta para ver todas las películas en un solo día y sin pagar boletos extra.

¿En qué casos te aburría el cine de permanencia voluntaria?

Indiscutiblemente había muchas ocasiones en donde el cine de permanencia voluntaria era aburrida, y esto era cuando ibas con toda la legión de niños y había una que otra película animada o películas para entretenimiento familiar que captaran la atención de todos los niños; en este momento era cuando no funcionaba estar todo un día en el cine, es por eso que los padres de familia, iban un día antes para investigar qué películas había en los cines de la esquina (pues antes no había tantos cines y menos de los que conoces ahora) para saber qué películas iban a estar reproduciendo en cada sala.

Además que para los horarios, tenías que estar pendiente de en qué hora se iba a reproducir la siguiente película para que realmente fuera cine de permanencia voluntaria al quedarte a ver todas las funciones.

Es más, hasta podías llegar a la sala de cine un poco atrasado pero siempre te quedabas a ver la función si es que era una película que te llamaba la atención y a tu s pequeños también.

O qué tal cuando los padres daban permiso a sus hijos para entrar a una sala diferente a la de ellos, y los padres disfrutar de otras películas que sí les llamaban la atención.

¡Genial! ¿no?

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